El ajo, poderoso destructor de bacterias

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El Ajo
El Ajo

Acaba con virus, hongos y más de 20 enfermedades

Para la mayoría de personas consumir el ajo en su estado natural, puede resultar realmente insoportable. Su sabor picante y olor, es realmente fuerte. Sin embargo, comerlo crudo nos ayudaría a destruir numerosas bacterias, virus y hongos. Su mayor propiedad está en la alicina, que además de incrementar las defensas del organismo, también es útil para preservar la inocuidad de otros alimentos o de comidas específicas.

La lista de beneficios del ajo es extensa:

– Reduce la presión arterial alta.
– Previene la arteriosclerosis.
– Ayuda en la disolución de cálculos renales.
– Tiene efecto de tónico en las personas.
– Evita la gripe y el resfriado.
– Ayuda en la expulsión de parásitos (lombrices).
– Combate la bronquitis.
– Combate la diarrea.
– Actúa contra las hemorroides y venas varicosas.
– Lucha contra las enfermedades de los riñones y la vejiga.
– Refuerza la vista.
– Actúa contra la migraña.
– Contribuye a la pérdida de peso.
– Combate tumores, el herpes y diversos problemas de la piel.
– Actúa contra el reumatismo.
– Sirve para tratar el asma y otros problemas respiratorios.
– Combate la tos, la ronquera y el catarro.
– Eficaz contra los problemas circulatorios, presión arterial alta y la diabetes.
-Los estudios han demostrado su eficacia contra el cáncer de mama y cáncer de próstata.
-En investigaciones recientes se encontró que el ajo también tiene varias propiedades, entre las que destacan la antimicrobiano, antineoplásicos, terapias contra las enfermedades cardiovasculares, inmunomodulador e hipoglucémico. Y la lista podría continuar.

Exterminador de bacterias

Pasteur informó en 1858, sobre la actividad antibacteriana del ajo, la cual ha sido confirmada por varios autores hasta ahora.
En el laboratorio, mediante dilución en serie, los extractos de ajo frescos han demostrado inhibir y destruir a 14 especies de bacterias, incluyendo el Staphylococcus aureus, Klebsiella peneumoniae y la Escherichia coli, que son potencialmente bacterias perjudiciales para la salud y causantes de infecciones.
Incluso se han hechos ensayos con el extracto de ajo diluido 128 veces y está aún era efectivo contra las bacterias.
Una solución al 5% preparada con ajo fresco deshidratado mostró actividad bactericida contra la Salmonella typhimurium.
Esto se atribuye a la alicina, el componente clave de la actividad antimicrobiana, que también es responsable del olor característico del ajo.
La actividad antibacteriana del ajo se reduce con la ebullición o cocción, debido a que la alicina prácticamente desaparece durante el procesamiento térmico.

Helicobacter pylory

El ajo también se ha demostrado que es capaz de luchar contra la bacteria Helicobacter pylory, la principal causa de la dispepsia, el cáncer gástrico y también de las úlceras gástricas y duodenales.
Recientemente se ha observado que el extracto de 2g / L de ajo inhibe completamente el crecimiento de H. pylori.
Los autores concluyeron que el efecto bactericida puede ayudar a prevenir la formación de cáncer gástrico.
El efecto contra el cáncer del ajo parece estar ligado a la estimulación de la enzima glutatión S-transferasa del hígado, la cual participa en la desintoxicación de muchos procesos carcinógenos.
Lo que más se destaca en la composición nutricional de ajo son los altos niveles de elementos como zinc y selenio, así como antioxidantes.
En el cuerpo humano, estos nutrientes son muy importantes para el sistema inmunológico.
Hay varios estudios que han identificado niveles bajos de selenio y zinc en pacientes con enfermedades como el SIDA, cuyo sistema inmunitario está debilitado severamente.

Antiviral

Hay estudios que muestran la actividad antiviral de ajo.
En este sentido, su uso también está indicado para casos de resfriados y virus de la gripe.
En un estudio llevado a cabo en dos diferentes regiones de China, una de las cuales utiliza el ajo a menudo en la cocina y otra que casi no lo ocupa; mostró que la región donde utilizan regularmente el ajo tienen tasas de mortalidad más bajas en comparación con la región que no utiliza el ajo en la cocina .

Propiedades hipoglucemiantes

El extracto de ajo reduce significativamente la glucosa en sangre.
El mecanismo probable de esta acción se debe, al menos en parte, a la estimulación de la secreción de insulina por el páncreas.

Crudo es mejor

El ajo como medicina se debe comer crudo, ya que, después de haber sido calentado o procesados, pierde o cambia sus propiedades beneficiosas.
También se aconseja machacarlo, cortarlo o molerlo, ya que si no no libra la alicina.
Se pueden también conseguir extractos ya preparados, su dosis es de 500 a 1000mg diarios, lo que equivale para quien prefiera el fresco a uno o dos dientes.
Una forma simple y efectiva es tomar el agua de ajo, llenamos un vaso de agua y añadimos un diente de ajo picado lo más fino posible.
Tomamos esta agua a sorbos durante el día, añadiendo más agua.
Al final de la día, se desecha y al otro día un diente nuevo y vuelta a comenzar.
Se recomienda evitar la ingesta de leche, ya que la leche crea moco en el cuerpo, que después de algún tiempo será la causa de infecciones y otros problemas.

Advertencia
El uso excesivo o alta dosis de ajo pueden causar la indigestión y la irritabilidad de la mucosa gástrica.
Debe evitarse la hora de tomar fármacos sintéticos.

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