“El Gladiador”, el personaje lo consagró a Russell Crowe

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“El Gladiador”, el personaje lo consagró a Russell Crowe
“El Gladiador”, el personaje lo consagró a Russell Crowe

Se estrenó en el año 2000 y al año siguiente ganó cinco de los 12 premios Oscar a los que estuvo nominada. El neozelandés Russell Crowe, interpretaba a Máximo Décimo Meridio, un general hispano del ejército del imperio romano. El personaje lo consagró, aunque en la filmación sus compañeros preferían no lidiar con él.

AUNQUE EN LA FILMACIÓN SUS COMPAÑEROS PREFERÍAN NO LIDIAR CON ÉL

Si bien hoy resulta imposible imaginar a otro Máximo que no sea Russell Crowe, el actor no fue la primera opción sino Mel Gibson que rechazó el papel porque protagonizaría El patriota. Alguien sugirió el nombre del neozelandés que hasta ese momento no era muy conocido en Hollywood, pero tenía “la intensidad, la gravedad y la fuerza” necesarias para encarnar al general. Cuando a Crowe le llegó el guion dudó en aceptar y no solo por lo escueto, sino por que en ese momento “No tenía pinta de general romano”.

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El actor finalmente aceptó. Lo bien que hizo porque Hollywood se rindió a su interpretación y ganó el Oscar a Mejor Actor. Lo increíble es que si como Máximo las multitudes romanas lo amaban, como Russell sus compañeros de trabajo preferían no andar lidiando con él.

Según cuentan, el actor hablaba poco y con pocos y cuando abría la boca no paraba de quejarse. El productor ejecutivo Branko Lang llegó a asegurar que “era un poco tonto” y Ridley Scott confesó que le hubiera retorcido el cuello en más de una ocasión. Es que cuando a Crowe algo no le gustaba no se esforzaba por disimular. Varias veces tiró al suelo el guion enfurecido con el texto o abandonó alguna reunión asegurando que estaba perdiendo su tiempo.

Cuando en la película vieron a ese apuesto gladiador, más de alguna amiga envidió a la diseñadora de vestuario, Janty Yates. Pero ella aseguró que no volvería a trabajar con él, lo demostró cuando lo calificó de “idiota”, después de que él criticara su trabajo y diera un golpe sobre la mesa.

La escena del Coliseo se filmaría con un rinoceronte pero como a efectos prácticos resultaba imposible -convengamos que no son animales muy obedientes- se los cambió por tigres reales. Se pensó en felinos entrenados en Estados Unidos pero como no cumplían con los permisos que se precisaban fueron sustituidos por otros entrenados en Francia. Aunque entrenados, no dejaban de ser animales peligrosos por lo que se decidió ubicar a un domador tras la cámara y armado con dardos tranquilizantes por si algo fallaba. Le dijeron a Crowe que la escena la haría un doble y él se negó. Scott le contó al periódico Variety que pese a los recaudos, Crowe casi fue herido por uno de los tigres. “Había dos tipos con una cadena fijada a una argolla del piso para controlarlos. Russell dijo ‘Ok, libérenlos’ y cuando se lanzaron y él rodó a un lado, estuvo muy, muy cerca de ser atacado”.

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No fue el único momento de peligro. En la batalla en el bosque, uno de los caballos se asustó y lanzó a Crowe contra unas ramas. Terminó con un corte en la cabeza y varios puntos de sutura.

oaquin Phoenix tenía 25 años cuando fue el elegido para encarnar al emperador Cómodo. Tampoco era sencillo lidiar con él, tenía algunos berrinches como la vez que se negó a salir del camerino para grabar ya que “sintió que nada fluía”. “¡Será mejor que continúes con tu maldito trabajo”, le increpó Ridley Scott, a lo que el actor respondió: “Ese era el fuego que necesitaba. No puedo fingir y decir ‘miren, estoy gritando ahora’. Yo sé cuando pierdo el momento o no”.

El 2 de mayo de 1999, a Oliver Reed le quedaban solo dos días de rodaje y decidió comenzar la jornada bebiendo tres botellas de ron. A la noche se metió en un bar y no tuvo mejor idea que aceptar el reto a una competencia de bebida que le hicieron cinco marineros. Bebió ocho pintas de cerveza, 12 rones dobles, media botella de whisky y se desplomó. Ganó la apuesta pero perdió la vida

A la tragedia de su muerte se sumó que no habían filmado su escena final, que para colmo era crucial en la película. Hubo que reescribir el guion con un nuevo final para su personaje que realizaron con tomas descartadas y reutilizadas digitalmente. Todo costó apenas cuatro millones de dólares.