Florinda Meza y las polémicas que ha tenido a lo largo de su vida

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Florinda Meza
Florinda Meza

A diferencia de lo que se proyectaba en la serie “El chavo del 8” donde todos los niños daban una apariencia inocente, la infancia real de la propia Florinda Meza fue bien distinta a la que desarrollaría con su personaje. La actriz que en el recordado programa de Roberto Gómez Bolaños se hizo famosa como Doña Florinda (la mamá de Quico y tía de La Popis), perdió la inocencia demasiado pronto en su niñez, empujada por las decisiones de los mayores -quienes a menudo no reparan en los niños-, y también por la tragedia. Y eso, la marcaría para siempre.

A LOS 73 AÑOS CONSERVA SU POPULARIDAD TANTO COMO LA FAMA (BIEN O MAL GANADA) DE MANIPULADORA, AUTORITARIA Y MALTRATADORA.

Nació el 8 de febrero de 1949 en Juchipala, un pueblo del estado mexicano de Zacatecas. Florinda Meza García de Gómez -tal su nombre completo- era muy pequeña cuando sus padres se separaron. Quedó a cuidado de sus abuelos, quienes se ofrecieron a encargarse de su crianza. Y gracias a ellos tuvo sus primeros encuentros con el arte, la cultura y hasta la política. Esas charlas extensas, que se producían cuando en México la televisión recién daba sus primeros pasos, despertaron precoces intereses en aquella niñita inquieta.

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Fue entonces cuando Florinda se toparía con el dolor, al morir sus abuelos. Y también con la desolación, al tener que transcurrir la adolescencia sin afectos cercanos que la contuvieran, que la amaran, que la cuidaran. Empujada por aquella circunstancias poco favorables, Meza empezó a trabajar siendo adolescente. Probándose en distintos oficios llegó a ser secretaria, modelo de comerciales y hasta locutora, reemplazando a María Antonieta de las Nieves (sí, La Chilindrina) como la voz de la señal Televisión Independiente de México.

Aquel prematuro interés por el arte -el valioso legado de sus abuelos- completó la ficha de inscripción en la Asociación Nacional de Actores. Y viéndola sobre el escenario la descubrió un tal Chespirito. Cautivado por su talento y atrapado por su belleza, Gómez Bolaños la invitó a sumarse a Los supergenios de la Mesa Cuadrada, un programa de 1969 que resultó ser la antesala de El Chavo del 8, con un elenco estaba integrado, entre otros, por el virtuoso Ramón Valdes, quien luego sería el adorable Don Ramón de la vecindad.

Florinda terminó convirtiéndose en la productora del El Chavo del 8. Aunque al día de hoy -más de cuatro décadas después- nadie lo puede afirmar con seguridad, por esta circunstancia habrían comenzado los conflictos de Florinda Meza con los demás actores de la serie. Eran los mismos que, acostumbrados a tenerla hasta ese momento como compañera, no aceptaban ahora recibir sus órdenes como flamante directora artística. Por caso, eso habría motivado la abrupta salida de Ramón Valdés.

En 2011 Carlos Villagran confesó que tuvieron una relación y abundan las dudas sobre lo que en realidad ocurrió entre ellos, incluso respecto a las fechas del inicio y el final de la relación, ya que solo Villagrán habló públicamente del noviazgo: “No lo voy a negar”, declaró, casi esforzándose por colocar a Florinda en una posición poco favorable: “Fue una carga para mí”.  Incluso confesó que le pidió consejos a Gómez Bolaños quien terminó siendo la pareja de Florinda.

Asimismo confesó que Meza mantuvo un affaire con el director del programa, Enrique Segoviano. “Ella se quería pegar a alguien”, acusó, dejando la impresión de que sus sentimientos hacia la actriz no estarían del todo resueltos, pese al tiempo transcurrido.

Roberto Gómez Bolaños estaba casado con Graciela Fernández, su novia desde los 22, y tenía seis hijos. Florinda se negó por mucho tiempo a ser su pareja, pero finalmente fue envuelta en los brazos de “Él chavó del 8”

Juntos, hicieron teatro y cine. Se casaron en 2004, pero no tuvieron hijos (según la actriz, por decisión de Chespirito). Y permanecieron unidos hasta que la muerte del genial humorista, en noviembre de 2014, la hizo caer en la tristeza mas honda y más espesa. “Solo quería dormir y no despertar”, llegaría a confesar Florinda, una vez superada la pena. Jamás volvería a formar una pareja ni siquiera a salir con otro hombre: “Mi único y gran amor ha sido, es y siempre será Roberto Gómez Bolaños”.

Hoy, mientras en Juchipala una estatua homenajea a su ciudadana ilustre, Florinda Meza vive en Ciudad de México. A los 73 años conserva su popularidad tanto como la fama (bien o mal ganada) de manipuladora, autoritaria y maltratadora. Regresó a la pantalla grande después de 30 años con la película Dulce familia. Y no pasa un día sin recordar al gran amor de su vida, a quien cuidó hasta sus últimas horas.