La leyes en la guerra: cuáles son y cómo se aplican

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Armas nucleares
Armas nucleares

Las imágenes que nos llegan desde Ucrania son aterradoras. Las imágenes de los cádáveres de las familias junto a sus maletas ensangrentadas ha conmovido al mundo. Aunque parece que no al Kremlin. ¿Es cierto entonces que en la guerra, como en el amor, todo vale?

EL OBJETIVO PRINCIPAL DE LO QUE SE DENOMINA DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO ES REDUCIR EL IMPACTO DE LOS CONFLICTOS BÉLICOS

Lo cierto es que incluso en mitad de la barbarie, existen normas, leyes que establecen qué es lo que se puede hacer y qué no.

Estas se incluyen dentro del Derecho Internacional, en lo que se conoce como Derecho Internacional Humanitario, cuyo objetivo es el de atenuar y limitar los efectos causados por conflictos armados. Esta rama del derecho establece los medios y métodos de combate que pueden aplicarse durante un conflicto.

 

¿Y cuáles son estas leyes?

Convenios de Ginebra (1945)

Los Convenios de Ginebra son tratados internacionales que contienen las principales normas destinadas a limitar la barbarie de la guerra. Protegen a las personas que no participan en las hostilidades, es decir, civiles, personal sanitario, miembros de organizaciones humanitarias y a los que ya no pueden seguir participando en los combates (heridos, enfermos, náufragos, prisioneros de guerra). Son aplicables universalmente.

 

I Convenio de Ginebra

El primer convenio de los cuatro que componen los Convenios de Ginebra se centra en la protección de los heridos y los enfermos de las fuerzas armadas durante la guerra, así como en la seguridad de las unidades médicas y su transporte. Consta de 64 artículos distribuidos en 9 bloques además de dos anexos en los que se incluye cómo deben ser las zonas y localidades sanitarias y la tarjeta de identidad de los miembros del personal sanitario y religioso agregado a los ejércitos.

 

II Convenio de Ginebra

Este segundo convenio protege durante la guerra a los heridos, los enfermos y los náufragos de las fuerzas armadas en el mar. Entre sus 63 artículos encontramos por ejemplo la protección de los buques hospitales y de su personal, así como la garantía de la seguridad de los transportes sanitarios.

 

III Convenio de Ginebra

Este tercer convenio persigue la protección de los prisioneros de guerra. Consta de 163 artículos en los que se define con precisión las condiciones y lugares de captura, así como las cuestiones relativas al trabajo de los prisioneros de guerra, sus recursos financieros, la asistencia que tienen derecho a recibir y cómo deben ser los procesos judiciales que puedan llevarse en su contra.

Este convenio tiene como principio que los prisioneros de guerra sean liberados y repatriados sin demora tras el cese de las hostilidades.

 

IV Convenio de Ginebra

Este último convenio protege a las personas civiles, incluso en los territorios ocupados. Antes de que las normas de Ginebra de 1949 fueran aprobadas, existían unos convenios anteriores que no incluían la protección de civiles. No obstante, los hechos acaecidos durante la Segunda Guerra Mundial pusieron en evidencia las consecunecias desastrosas que tuvo la ausencia de un acuerdo que protegiera a los civiles en tiempos de guerra.

La mayoría de las normas de este convenio, que consta de 159 artículos, se refieren al estatuto y al trato que debe darse a las personas protegidas, y distingue entre la situación de los extranjeros en el territorio de una de las partes en conflicto y la de los civiles en territorios ocupados. Especifica las obligaciones de la potencia invasora respecto de la población civil y contiene disposiciones precisas acerca de la ayuda humanitaria que tiene derecho a recibir la población civil de los territorios ocupados. Además, contiene un régimen específico sobre el trato de los internados civiles.

Con todo, este convenio establece que es ilegal atacar intencionalmente a personas o bienes civiles, como las viviendas.

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Las armas prohibidas en la guerra

Como hemos dicho, no todo vale en la guerra e incluso el uso de algunas armas está prohibido. A partir del siglo XIX los ejércitos, cada vez más grandes y mejor equipados han provocado más destrucción y muertes de militares y civiles. Ante esto, la comunidad internacional ha intentado fijar una serie de reglas para limitar el poder armamentístico en un conflicto bélico.

De este modo, a lo largo de los años, se han ido vetando diferentes armas que han ido evolucionando con los avances tecnológicos:

Bombas de racimo

Las bombas y municiones de racimo pueden contener cientos de submuniciones que se liberan en el aire y se esparcen en una zona de cientos de metros cuadrados. Esta submuniciones cuentan con un alto porcentaje de fallo y pueden no explotar, lo que puede suponer un peligro incluso años después para la población que pueda habitar el territorio.

Minas antipersonas

Las minas antipersonas son artefactos explosivos que se esconden en el suelo diseñados para detonar cuando alguien se acerca a ellos. Este tipo de minas pueden permanecer en su lugar durante décadas, por lo que son capaces de mutilar, herir o matar a gente años después de que hayan sido instaladas. Cabe destacar que las explosiones pueden causar la muerte o el destrozo de las extremidades de una persona, pues proyecta restos que rocían a las víctimas con fragmentos que pueden causar heridas profundas.

Armas nucleares

El 7 de julio de 2017, Naciones Unidas adoptó el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, en el que se prohibía el uso de armas nucleares, las más destructivas, inhumanas e indiscriminadas jamás creadas.

Armas químicas

El uso de armas químicas está prohibido por la Convención sobre las Armas Químicas que entró en vigor en 1977. Estas armas se definen como productos químicos que pueden ser utilizados para causar de forma intencionada daño o la muerte a consecuencia de sus propiedades tóxicas. No son armas químicas solo los productos químicos tóxicos en sí, sino también los materiales diseñados para infligir daño mediante el lanzamiento de dichos productos.

Robots asesinos

Boeing presentó en Australia este modelo de Loyal Wingman, aeronave no tripulada destinada a acompañar a aviones tripulados en misiones de combate. Rusia desarrolla un proyecto similar que, según se ha sabido, puede transportar hasta dos toneladas de bombas.

Como explican desde Amnistía Internacional, algunos países, como Rusia o Estados Unidos, están desarrollando armas con una autonomía cada vez mayor, capaces de tomar decisiones de vida o muerte. No obstante, estos robots sin control humano carecerían del criterio necesario para aplicar la ley al utilizar la fuerza, por lo que podrían poner en peligro la vida de un gran número de civiles.

 

¿Son efectivas las leyes de guerra?

Los expertos en la materia coinciden en que el Derecho Internacional Humanitario es la única vía legal existente para denunciar crímenes de guerra. Eso sí, de producirse un juicio, este tendría lugar una vez finalizado el conflicto.