Tom Hanks : los actores son “insufribles, egoístas y paranoicos”

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Tom Hanks, su esposa y su hijo
Tom Hanks, su esposa y su hijo

En el Hollywood del siglo XXI, el epítome del estadounidense es Tom Hanks (Concord, California, 66 años). Alto y delgado desde que pasara una mala covid en Australia en el rodaje de Elvis, el actor se explayó en una entrevista.

ACTOR SE ENCUENTRA PROMOCIONANDO SU NUEVA PRODUCCIÓN EN DONDE TRABAJA CON SU ESPOSA Y SU HIJO

Hanks, no suele publicitar mucho sus trabajos, pero ahora lo hace con “El peor vecino del mundo”, adaptación estadounidense de la sueca Un hombre llamado Ove, que en 2016 fue candidata a dos premios Oscar. Una comedia amable, menos incisiva que la original, en la que el actor da vida a Otto, un vecino gruñón recién jubilado.

El actor se encuentra en Madrid y en conversaciones con el diario El País promocionó su nueva película y habló sobre como se siente como actor y lo que piensa en su mayoría que son sus colegas, incluido él.

Hanks manifestó que en muchas ocasiones ha utilizado su trabajo para esconderse o evadir una situación.

Claro. ¡Soy un actor! ¡Lo hago todo el rato! En cuanto se acerca una responsabilidad, la regateo soltando un ‘Lo siento, estoy trabajando, tengo que estar concentrado en mi papel’. Por eso trabajo en esto. En serio, te sientes frágil actuando, y a la vez es muy fácil desconectarse de quienes te rodean. El truco, si es que lo puedes llamar truco, es que no olvides que es un trabajo para vivir, no una vida en sí mismo. Haber tenido una familia es una experiencia magnífica en la vida“, expresó.

En esa línea resaltó que estar lejos de casa por su trabajo es algo positivo ya que cuando regresa a su hogar lo aprovecha al máximo.

Pero sorprendió al calificarse al mismo y a sus colegas como “insufribles, egoístas, paranoicos”.

“También es maravilloso estar por ahí dos o tres meses en un sitio completamente distinto, y volver a casa… Bueno, los actores somos insufribles, egoístas, paranoicos… [carcajada] ¡Somos así! No sabemos hacer nada, necesitamos ayuda para todo, y las conversaciones deben girar alrededor del “mí, mí, mí”, agregó.

Tom manifestó que nunca se le pasó por la mente dedicarse a otra cosa que no sea ser actor.

“Nunca jamás. En la universidad aprendí que actuar es un arte colaborativo, y si ya me gustaba, ahí disfruté el flechazo. Es una labor que crece en conversaciones con otros actores, el director, guionistas, los escenógrafos, la gente de vestuario, de fotografía, de sonido… Tengo suerte porque poseo algunas cualidades que van bien para la interpretación: soy ruidoso porque hablo alto, poseo algo de encanto y una falta absoluta de autocontrol, decididamente soy divertido… Mi primer trabajo profesional lo obtuve hacia mis 20 años. Y no me ha ido mal ni me he tenido que plantear otros caminos. He sido afortunado”, concluyó.

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“El  peor vecino del mundo”

Hanks da vida en su nueva película a Otto Anderson, un viudo que acaba de jubilarse y cree que no tiene sentido seguir con su vida. Dirigida por Marc Foster (‘Guerra Mundial Z’), la cinta es una adaptación de la novela homónima de Fredrik Backman que también cuenta con una versión sueca.

El actor reconoce sentirse identificado con algunas de las características de su personaje. “Me gusta la defensa intensa de las normas, yo sigo las normas, y en ese sentido sí que se podría decir que soy un gruñón”, ha apuntado Hanks, tras defender la meticulosidad de su personaje en aplicar las reglas.

“¿Por qué la gente no aparca bien? ¿Por qué no aparta la basura y es tan vaga con eso? No lo entiendo, no es que me enfurezca, pero sí creo que, si todos hacemos los esfuerzos por hacer lo correcto, la cosa funcionaría un poco mejor”, ha destacado.

El filme cuenta además con la producción ejecutiva de Rita Wilson, la mujer de Tom Hanks. Aunque no por eso se ha aprovechado para subirse el sueldo, como apuntó entre risas. «No he negociado nada. Me he limitado a hacer todo lo que me ha pedido. ‘Sí, mi corazón’ es todo lo que le dije».

También participa en la cinta su hijo, Truman. Él no es actor, pero el director, Marc Forster, necesitaba a alguien que se pareciera a Hanks en sus años de juventud. «Buscaba a alguien que se pareciera a mí con 26 años. La buena noticia es que él es exactamente como yo a esa edad. La mala es que él cuando tenga 66, va a ser igual que yo», prosiguió el intérprete.