El fallido romance de Keanu y Sandra Bullock

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Sandra Bullock y Keanu Reeves
Sandra Bullock y Keanu Reeves

Si nos piden nombrar una película de acción que marcó los 90, en el top 10 sí o sí figurará “Máxima velocidad”. Como Annie Porter y Jack Traven, Sandra Bullock y Keanu Reeves debían desactivar una bomba a punto de explotar. Hasta ahí nada muy original, pero el asunto se complicaba porque el villano Howard Payne (Dennis Hopper) no tuvo más maléfica idea que meter el artefacto explosivo en un micro y le agregó un detalle. Si el vehículo superaba los 80 km/h la bomba se armaba, y a partir de entonces, si la velocidad bajaba de esos 80 km/h, la bomba explotaba, con pasajeros.

ESTRELLAS DE HOLLYWOOD ESTABAN ENAMORADOS, PERO ENFOCADOS EN SU TRABAJO

“Máxima velocidad” logró consolidar a Reeves como estrella y lanzó a Bullock a la megafama.

La película se comenzó a rodar en 1993 en Los Ángeles y todo transcurría bien cuando el 31 de octubre de 1993 una noticia sacudió a Hollywood. River Phoenix moría de una sobredosis. Reeves lo conoció mientras filmaban “Te amaré hasta que te mate” y volvieron a trabajar juntos en “Mi mundo privado”. La amistad entre ambos actores se consolidó.

Ante la muerte de River, sintió que el mundo se desplomaba. Pidió unos días no para intentar mitigar el dolor, pero al menos para intentar soportarlo. Pero ya sabemos que en esos días donde uno se despierta con ganas de extinguirse, aparecen personas que nos ayudan a volver a encendernos. Y eso pasó entre Keanu y Bullock. “Era súper talentosa en cualquier situación. Teníamos que hacer cosas loquísimas, pero ella era tan auténtica, y tan simpática e inteligente. Destilaba autenticidad. Fue una alegría tenerla cerca y trabajar con ella”, reconoció Reeves muchos años después en Entertainment Tonight y agregó que por ella “era lindo ir a trabajar”.

De su compañero de trabajo, Sandra contaba: “La primera vez que nos vimos me pasé mucho tiempo llenando silencios, solo para sentirme cómoda. Y cuanto más conversaba, él más callado se quedaba”. Pensó: “¡No entiendo lo que ocurre! Me mira con ojos confusos. Está callado. ¿Dije algo que lo ofendió?”. Entonces, un día o dos después, le llegaba una papelito donde él le había escrito con linda letra: “Estuve pensando lo que me dijiste. Gracias”.

Un detalle mostró que realmente Keanu la escuchaba. La actriz le comentó que jamás había probado ni champagne, ni trufas. Al día siguiente, Bullock estaba haciéndose la manicura con una amiga, escuchó cómo una moto se acercaba a su casa y estacionaba. Sonó el timbre. Al abrir la puerta se encontró a Reeves con un enorme ramo de flores, una caja con trufas y una botella. “Pensé que te gustaría probar el champán y las trufas”.

Al estrenar la película, cuando le comentaban la química con su compañero, Bullock admitía: “Me encanta la manera en que mira Keanu cuando me besa en Máxima. ¿Por qué no nos miran así los chicos con los que salimos?”.

Tuvieron que pasar 25 años para que ambos reconocieran que entre ellos había una atracción que no era fatal pero sí romántica. Bullock contó que durante todo el rodaje estuvo nerviosísima porque él le resultaba encantador. ”Era difícil para mí comportarme seriamente”, le aseguró a Ellen DeGeneres. “Él me miraba y yo, no sé, yo me reía… Recuerdo lo dulce y lo bonito que era”. Sandra estaba convencida de que Reeves nunca se fijaría en ella. “Nunca salí con él. Supongo que había algo de mí que no le gustaba”, dijo con ternura.

Lo increíble es que a su compañero le pasaba lo mismo. Cuando fue el turno de Keanu en el programa de Ellen, el actor aseguró no haberlo notado y confesó: “Evidentemente Sandra no sabía que yo estaba enamorado de ella”. “¿Por qué nunca pasó nada en la vida real si ambos se gustaban?”, preguntó DeGeneres como una fanática más que deseó verlos juntos fuera de la pantalla. “Estábamos trabajando”, se lamentó el actor. “Era lindo ir al set”, dijo Reeves, admitiendo que la química entre ellos fue algo real.

El romance no nació pero sí surgió entre ellos una amistad que continúa hasta hoy. Aunque parezca poco creíble, hace unos años se comunicaban por carta porque Keanu se negaba a usar una computadora o tener mail. Solían encontrarse dos o tres veces al año.

Sin un romance explosivo para promocionar, pero con una buena propuesta como película de acción, Máxima velocidad arrasó en los cines con la misma fuerza que avanzaba el micro. La cuenta bancaria de Bullock creció, por la primera versión de “Máxima velocidad” cobró 500 mil dólares, por la segunda: 12 millones.

Tras el estreno de la película, Sandra rompió su noviazgo de cuatro años con Tate Donovan, que no pudo soportar su éxito. Cuatro años después de Máxima velocidad, Keanu Reeves conoció a Jennifer Syme. Se enamoraron y comenzaron un romance; al poco tiempo ella quedó embarazada. Pero lamentablemente el bebé murió al nacer, la depresión en ella trajo consecuencias y terminaron el romance.

Lamentablemente Jennifer falleció en el 2001, en un accidente, fue enterrada junto a su hija y Reeves llevó el ataúd, se supo que en ese momento tan difícil Sandra Bulock lo llamó y le dio todo su apoyo.