El periodista británico y el indigenista asesinados por tomar una fotografía

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del periodista británico Dom Phillips y el indigenista Bruno Pereira
del periodista británico Dom Phillips y el indigenista Bruno Pereira

El asesinato del periodista británico Dom Phillips y el indigenista Bruno Pereira en la Amazonía de Brasil en junio fue motivado por una foto que uno de ellos pidió tomar a la embarcación de sus asesinos, aseguró el viernes el ministerio público.

BRUNO PEREIRA LE HABRÍA PEDIDO A DOM PHILLIPS FOTOGRAFIAR EL BARCO DE LOS ACUSADOS DEL HOMICIDIO

Lo que motivó los asesinatos fue el hecho de que Bruno le hubiera pedido a Dom fotografiar el barco de los acusados, lo que es clasificado por el MPF (Ministerio Público Federal, fiscalía) como motivo fútil y puede agravar la pena”, indicó la entidad en un comunicado.

La fiscalía hizo el señalamiento en el marco de la denuncia realizada el jueves contra los dos asesinos confesos, Amarildo da Costa de Oliveira y Jefferson da Silva Lima, y contra Oseney da Costa de Oliveira, hermano del primero y sospechoso de participar en el crimen.

El trío fue acusado de doble asesinato en primer grado y ocultación de cadáver ante un tribunal de Tabatinga, en el estado brasileño de Amazonas, en la frontera con Perú y Colombia.

Bruno fue asesinado con tres tiros, uno de ellos por la espalda, sin ninguna posibilidad de defensa, lo que también califica el crimen. Dom fue asesinado simplemente por estar con Bruno, para así asegurar la impunidad del crimen anterior”, afirmó el MPF.

El doble homicidio ocurrió el 5 de junio, cuando Phillips, de 57 años, y Pereira, de 41, regresaban de una expedición en el Valle del Javarí, un lugar remoto en el estado de Amazonas considerado peligroso por la presencia de narcotraficantes y otros grupos criminales.

Desde que se cometió el crimen, la policía ha sostenido como principal hipótesis que el móvil está relacionado con la pesca ilegal en tierras protegidas, actividad que Pereira combatía.

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El ministerio público aseguró este viernes que hay “registros de desencuentros” entre Pereira y Amarildo, conocido como Pelado, porque el segundo estaría vinculado con esa práctica en territorio indígena.

Experto en pueblos ancestrales, funcionario durante muchos años de la agencia gubernamental de asuntos indígenas de Brasil, Pereira estaba desarrollando un proyecto para ayudar a indígenas locales a denunciar las invasiones de sus tierras y había recibido amenazas de muerte por ese trabajo.

De 41 años, era uno de los empleados de la agencia brasileña de asuntos indígenas con más experiencia en el área de Valle de Javari.

Phillips vivía a su vez en Brasil desde hacía 15 años y colaboraba regularmente con el diario británico The Guardian. Viajaba por el Valle del Javarí, guiado por Pereira, para trabajar en un libro sobre conservación ambiental con el apoyo de la Fundación Alicia Patterson, que le otorgó una beca de un año para informes ambientales que se extendió hasta el próximo enero.

En la Amazonía, estas desapariciones suelen pasar desapercibidas. Es un periodo de creciente anarquía en la mayor selva tropical del mundo, y esta zona aislada cerca de las fronteras con Colombia y Perú ha sido abandonada en gran medida por el gobierno brasileño.

Pero esta vez fue diferente: hubo indignación internacional. Phillips era un periodista independiente que trabajaba para el periódico británico The Guardian y, durante su carrera, Pereira llegó a ser el máximo responsable brasileño de los grupos indígenas aislados. El gobierno tenía que responder.

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En pocos días, las autoridades habían detenido a dos cazadores furtivos que acabaron confesando haber matado a los hombres y desmembrado sus cuerpos. Uno era el hombre que había gritado “Buenos días”.

La muerte de Pereira y Phillips es la historia de dos hombres que fueron asesinados mientras perseguían sus pasiones. Pereira quería proteger la Amazonía y a los indígenas que la habitan. Phillips quería mostrar cómo las comunidades indígenas intentaban defenderse de los cazadores furtivos, que a menudo actúan con impunidad.

Pero también es una historia con resonancia mundial. La Amazonía es crucial para frenar el calentamiento global, rebosa de vida salvaje y recursos naturales y es el hogar de comunidades aisladas que preservan una cultura y un modo de vida que, en gran medida, han sido olvidados por la modernidad.