Expareja dejó parapléjica a enfermera tras brutal golpiza

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Expareja dejó parapléjica a enfermera tras brutal golpiza
Expareja dejó parapléjica a enfermera tras brutal golpiza

Desde hace un año y medio, Cirila Guzmán no puede valerse por sí misma. Su expareja le hizo una llave de lucha libre en el cuello que la dejó parapléjica. Ella no lo denunció por el amor que le tenía, pero ahora pide justicia para que Juan Carlos Sacca Minaya pague por lo que le hizo en un hotel de Santa Anita.

USÓ SUS PIERNAS PARA AGARRARLE DEL CUELLO, Y TERMINÓ ROMPIÉNDOLE CUATRO VÉRTEBRAS.

La madre de familia indicó que el primero de enero de 2020 quedó en verse con su pareja tras pasar el año nuevo separados. Tenían cinco meses de relación, pero todo ese tiempo revela que era víctima de violencia física y emocional. Aquel día la discusión fue por unos chocolates.

Ella comió los dulces, pero su agresor se molestó. Con las piernas la agarró del cuello hasta que le rompió cuatro vértebras. Tirada en la cama y sin poder moverse le pidió que llame una ambulancia. Sin embargo, él le dijo que finja una caída, caso contrario, mataría a su hijo.

No le quedó otra opción y se quedó callada por temor y por amor, pero su calvario no terminó ahí. Juan, quien le había prometido estar con ella, desapareció para nunca más volver. Cirila quedó en coma por unos tres meses y siguió mintiendo, pero ahora está enfocada en contar la verdad.

He tenidos dos operaciones, la segunda operación fue en marzo… Me dio neumonía, estaba en coma, me aferré a la vida por mi hijo y mi madre”, cuenta Guzmán con lágrimas en los ojos recordando que los médicos dijeron que no sobreviviría al mortal ataque de su expareja.

Pese a que con gran esfuerzo viene costeando los tratamientos, su caso es irreversible y dependerá de una silla de ruedas por el resto de su vida. Es por ello que hace un llamado a las autoridades, desea que puedan revisar su caso y capturen a Sacca Minaya.

Mujer escapó de Ayacucho por agresión

Edith Arce se cansó de vivir en un infierno por 12 años con su esposo, Donald Ayala, y padre de sus dos menores hijos. Escapó de su natal Ayacucho y llegó a Lima para recibir ayuda sobre las constantes agresiones físicas que recibía de su pareja durante todos sus años de relación.

Según detalló la agraviada, la última golpiza que recibió del hombre, quien labora como obrero en una minera, ocurrió a principios del mes de julio. Ella aprovechó las evaluaciones médicas a las que debía acudir para venir a la capital, pues prácticamente estaba encerrada.

Asegura que él tiene una amante y que paga en la comisaría para que no le hagan nada por las denuncias que tiene. Al  venir pudo recibir la ayuda necesaria y la Defensoría de la Mujer está brindándole apoyo. También recalca que en su departamento hay más casos como el de ella.

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No soy la única, allá hay bastante violencia familiar… Que las autoridades pongan mano fuerte a esas personas (agresores) y las apoye (a las víctimas)”, precisó. Finalmente, Edith espera poder reencontrarse con sus hijos y quedarse en Lima para salir adelante.