Cárteles de Sinaloa y Jalisco atemorizan Colombia con asesinatos

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Cárteles de Sinaloa y Jalisco atemorizan Colombia con asesinatos
Cárteles de Sinaloa y Jalisco atemorizan Colombia con asesinatos

El narcotráfico es un mal que comparten Colombia y México. Los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG) están presentes en este primer país con una rivalidad que llega a cobrar vidas tanto de los capos, sus trabajadores y personas inocentes. Todo por la droga.

LOS CAPOS ESTÁN ENFRENTADOS POR LA DISPUTA DE PLANTACIÓN Y TRÁFICO DE DROGAS, COMO MARIHUANA Y COCAÍNA,

Recientemente, en Puerto Leguízamo, Putumayo, cerca de la frontera con Perú, un grupo se identificó como Sinaloa y asesinó a dos hombres. Pese a que las autoridades ya conocen a esta organización, pues recién saben que los mexicanos están presentes en su territorio.

Según las investigaciones de la Defensoría del Pueblo, ambas organizaciones llevan enfrentadas desde hace varios años en al menos cinco departamentos colombianos. Los charros se distribuyeron algunas zonas de cultivos y rutas para mayor producción de los estupefacientes, pues la demanda lo requería.

Todo parece indicar que los de Sinaloa se aliaron con las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) por el noroccidente. Capturaron narcorrentas y lideraron la distribución de cocaína. Actualmente “están respaldando el enfrentamiento armado entre las AGC y el Bloque Virgilio Peralta”, señala el estudio.

Las zonas afectadas por la guerra interna son las de Valdivia, Bello, Medellín, Caucasia, Tarazá, Cáceres, El Bagre, Zaragoza y Nechí, en Antioquia. Ante ello, los sinaloenses tomaron protagonismo en la pelea por la sustancia blanquecina entre el Ejército de Liberación Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC).

Jalisco Nueva Generación en el sur

Por su parte, los de la CJNG hicieron lo mismo que los de Sinaloa. Pasaron de apoyar financieramente la guerra a ser partícipes de ella. En el departamento del Cauca se dedican a sembrar el terror entre los ciudadanos. En lugares como Buenos Aires, Jamundí, Valle, Vorinto y Valoto tienen acuerdos con las ex-Farc.

Su accionar se ha reflejado en versiones comunitarias sobre la llegada de personas que se presume provienen de Centroamérica, así como en la distribución de panfletos y la comisión de homicidios, en zonas de alto valor estratégico para la producción, distribución y comercialización de droga”, señala el informe.

Calculan que aproximadamente el 80% de los sembríos de narcóticos, ubicados en la región de Catatumbo, frontera con Venezuela, están en manos de capos mexicanos. Controlan desde sus oficinas en Cartagena toda la producción de drogas para sus futuras exportaciones.

Los carteles mexicanos ya empezaron a adquirir plantaciones de coca en Colombia. Hemos capturado a agrónomos e ingenieros de ese país que están mejorando en laboratorios la productividad de la planta y cada vez es mayor el número de ciudadanos de esa nacionalidad que participan en actos delictivos: va más de un centenar”, revelan las indagaciones.

Desigualdad en ambos países

México y Colombia comparten también una marcada desigualdad económica y social en diversas partes de sus territorios. A todo eso se le ha sumado las inestabilidades políticas y falta de preparación de las autoridades armadas para combatir el narcotráfico.

La pandemia mundial del COVID-19 se suma a todo este escenario. Miles de personas, tanto de estos países como de todos los demás, han perdido sus empleos de un momento para otro. Lamentablemente, muchos vieron en la necesidad de sumarse a las filas de los narcotraficantes para poder llevar un pan a su mesa.

Los Gobiernos de ambas naciones están haciendo todo lo posible para frenar este ilícito acto. Especialmente la de los colochos debido a que son uno de los mayores productores de cocaína en el mundo. El narcotráfico ha generado un conflicto con los escalofriantes saldos de 260 mil muertos y millones de desplazados.

A los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación se les suma Los Zetas y Beltrán Leyva. Estos son los principales compradores y traficantes de cocaína que son capaces de matar a quien sea para proteger su droga.