El narco colombiano que quebró el mito de la homosexualidad en el crimen

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Helmer Francisco Herrera Buitrago, también conocido como ´Pacho Herrera´
Helmer Francisco Herrera Buitrago, también conocido como ´Pacho Herrera´

Helmer Francisco Herrera Buitrago, también conocido como ´Pacho Herrera´, destacó como un importante narcotraficante de la organización delictiva ´Cartel de Cali´, el cual operaba principalmente en el Valle del Cauca, este hombre oriundo del municipio de Palmira se convirtió en una de las cabezas visibles del mencionado cartel, además de romper los mitos respecto a la homosexualidad en el mundo del crimen.

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Su aspecto elegante, lúcido y de admiración común era notable en el momento que arribaba a algún lugar, su familia también habría estado vinculada con el delito, pues, algunas versiones apuntan a que era hijo de Benjamín Herrera Zuleta, también conocido como ‘El Papa Negro de la Cocaína’ Herrera Zuleta, según data la historia, resalta como uno de los precursores del narcotráfico en el departamento del Valle.

 

Digno del mencionado Cártel

Los de Cali (como era conocido el grupo), en su mayoría venían desde abajo, tal como se le conoce a aquella persona que asciende desde la humildad y con ambición busca resultados económicos que puedan satisfacerle, este contexto no fue ajeno para Pacho, pues a pesar de venir de una familia poco reconocida, inició con el tráfico de algunas joyas, claramente de menor valor, sin embargo, tras dos décadas de vida, aprovechó sus conocimientos en mecánica y viajó a Estados Unidos para trabajar en Nemac Corporation, empresa dedicada a fabricación de piezas para aeronaves.

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En territorio americano trabajó durante varios años operando en aviones de guerra, para el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, sin embargo, él no sabría que más adelante usaría dichos vehículos de este tipo para ingresar droga a dicho país.

Era mecánico industrial, trabajo legalmente, no obstante, el dinero no era suficiente, empezó a comprar relojes y calculadoras de alta tecnología en Estados Unidos y los envío a Colombia para sacar renta de esto, vendiendo a un precio que le dejara alta ganancia, sin embargo, su avaricia y codicia no cesaba, habló con Ramiro Herrera, su hermano, y le pregunto: ¿por qué no lavamos dólares?.

La anterior pregunta quedó en la mente de los hermanos, hasta que llegó el día y decidieron iniciarse en el delito, compraron ollas y demás electrodomésticos, y en algunos apartados de estos elementos, colocaban dólares para traficarlos, dinero sucio, plata sucia que empezaba a permear la vida de los Herrera.

La vida en Estados Unidos ya no era igual, decidió volver a territorio colombiano y empezó a crear su organización, erigiendo el denominado ‘Clan Herrera’ junto a su hermano. En el valle ascendió y se unió a los hermanos Rodríguez orejuela, cumpliendo una importante labor como enlace entre el territorio americano y Colombia.

Con los Rodríguez envío gran cantidad de Coca a los Estados Unidos de Norteamérica, además de estar al rezago de la justicia por la dinámica que manejaba el Cartel de Cali, pues, siempre fueron conocidos como empresarios, apuntándole a la élite de la capital del Valle, sin embargo, sobre los años 90 empezaron a notarse de manera radical sus operaciones ilícitas.

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Su vanidad y ánimo de bajo perfil, lo llevó a realizarse diversas cirugías estéticas para transformar su rostro, esto fue conocido tras su muerte, pues, aparecieron distintos álbumes de fotos en donde sus rasgos cambiaban de manera notoria, situación poco común para aquel entonces.

En el año 1996 las autoridades realizaron un seguimiento constante en contra del Cartel de Cali, buscando esconderos en las denominadas caletas, la vida de los capos era agobiante; para el 1 de septiembre Pacho Herrera decidió entregarse, comunicándose con el bloque de búsqueda de la Policía Nacional y pactando su entrega en el municipio de Yumbo, capital industrial del Valle del Cauca.

Al centro de dicha jurisdicción, arribaron una gran cantidad de uniformados, quienes aprehendieron a un hombre con traje elegante de color oscuro, camisa clara y corbata roja, quien posteriormente fue enviando una prisión de máxima seguridad en el departamento.

“Creo en la justicia colombiana; creo en el sometimiento, creo que es el momento propicio para una tregua; no”, corrigió, “para dar un regalo al país que ha sufrido tanto por el narcotráfico”, mencionó Herrera tras su entrega.

La guerra entre carteles también desató a los del Norte del Valle, quienes dos años después decidieron infiltrar a un hombre en la cárcel de Palmira y con 7 impactos de bala, acabar con la vida del mítico narcotraficante.

En el recuerdo queda el nombre de Herrera, como el narco que salió del clóset, que era temido y carácter fuerte, además de polivalente en sus acciones delictivas, algunos consideraban que su magistral audacia, permitió que el cartel se expandiera hasta el punto en donde llegó, sin embargo, su vida terminó cuándo decidió afrontar el rigor de la ley.