Venezuela llega a sus elecciones como el país más pobre de L.A

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Nicolás Maduro
Nicolás Maduro

Es una posición que ningún país quiere tener. Según estimaciones del Producto Interno Bruto (PIB) per cápitas publicadas recientemente por el Fondo Monetario Internacional, este año Venezuela caerá por debajo de Haití como el país más pobre del hemisferio occidental. Es en este contexto en que el país llegó a sus elecciones regionales el domingo, atravesando una devastadora crisis económica y humanitaria.

EN LOS COMICIOS DEL DOMINGO SE DISPUTARON 23 GUBERNATURAS Y 335 ALCALDÍAS

En 2012, el PIB per cápita de Venezuela era de 11.993 dólares; nueve años después, esa cifra bajó a 1.627 dólares, de acuerdo con los datos del FMI. Para un observador, viendo desde afuera del país, los números son impresionantes, pero para Jesús Casique, economista venezolano en Caracas la caída no es “para nada asombrosa”, asegura. “Un país en donde el Producto Interno Bruto acumulado en siete años ha caído 81,8%, obviamente el cálculo per cápita también lo refleja”.

En los comicios del domingo, se disputaron 23 gubernaturas y 335 alcaldías, además de curules en la Asamblea Nacional. Son unos 3.000 puestos que están en juego y la oposición llega fragmentada tras más de veinte años de chavismo. A diferencia de las últimas elecciones, en las que la oposición llamó a un boicot por asegurar que serían fraudulentas, en esta ocasión sí participarán, aunque no como un frente común.

Los últimos datos del PIB que el Banco Central de Venezuela publicó son los del primer trimestre de 2019, pero Casique asegura que la institución provee de información al FMI. Dentro del país, técnicos como él operan con “un gran oscurantismo y una gran opacidad”, asegura el especialista, pero logran hacer también sus propios análisis. De acuerdo con cálculos de Casique, Venezuela lleva 47 meses de hiperinflación, imparable incluso después de las tres reconversiones hechas bajo el chavismo, en que el Gobierno ha eliminado 14 ceros de su moneda en 13 años.

El Gobierno ha tenido que relajar los controles de cambios y penalizaciones a quienes utilizan dólares y abrió paso a las cuentas de banco en la divisa extranjera que ha llevado a una dolarización de facto. Esto ha impulsado moderadamente la economía, estimulando la oferta para quienes tienen más recursos y agudizando la desigualdad entre las clases sociales. De acuerdo con un estudio publicado en septiembre por tres universidades en el país, el 76,6% de la población vive con menos de 1,2 dólares al día y ocho millones están desempleados.

Sin embargo, “es un error comparar a Venezuela con Haití” advierte Casique. Haití, una pequeña isla con pocos recursos naturales, expuesta a desastres naturales y con poca producción nacional, tiene poco en común, por lo menos en el plano económico, con un país de 28 millones de habitantes y una de las reservas petroleras más grandes en el mundo. “Esto es meramente un reflejo de la situación económica, la diferencia es que antes Haití estaba por debajo de Venezuela y ahora es al revés.”

“Esto es algo producto de las políticas públicas que se han establecido en Venezuela”, dice Casique. “Cuando un Gobierno ha expropiado, ha espoleado, atacado al sector privado, este es el resultado, la destrucción de la economía en estos últimos años ha sido algo bien impactante al país”, agrega.

 

Diálogo roto y sin garantías de transparencia

 Más de 21 millones de venezolanos estuvieron llamados el último domingo a las urnas, en unas elecciones regionales y municipales que ponen fin al boicot generalizado de la oposición y que contaron de nuevo con la observación de la Unión Europea. En términos estrictamente administrativos, está en juego el control de los gobiernos de 23 estados y de 335 municipios, con cargos a los que aspiran más de 70.000 candidatos. El Consejo Nacional Electoral (CNE) ha habilitado más de 14.200 centros de votación con más de 30.100 mesas y, tras ensayar el proceso, da por seguro que no habrá contratiempos técnicos.

En el ámbito político, los comicios están llamados a ser un primer atisbo de una nueva estrategia, en la medida en que los grupos que representan a la oposición mayoritaria, englobados en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) han aceptado participar de nuevo. A pesar de que mantienen que no hay garantías, ven más ventajas en tomar parte que en permanecer al margen, como llevan haciendo desde las presidenciales de 2018.

Triunfa así la tesis que venían manteniendo dirigentes como el excandidato presidencial Henrique Capriles, que ya había abogado por cambiar de ‘modus operandi’ para no depender únicamente de la presión internacional contra Maduro, que no termina de traducirse en avances en favor de la democracia o los Derechos Humanos.

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La inclusión de dos miembros afines a la oposición en el CNE figura entre los detonantes de este retorno opositor a un proceso electoral, si bien Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional elegida en 2015 y presidente encargado desde enero de 2019, ha rehusado posicionarse públicamente en favor de la inscripción de candidatos.

Guaidó denunció el viernes que “no existe un juego limpio” en las elecciones locales y regionales realizadas el domingo, a las que acudió el bloque antichavista por primera vez en un lustro, incluidos la mayoría de los políticos que le mostraron su apoyo. “El poder electoral en Venezuela no es independiente, está tutelado por la dictadura, las tarjetas de los partidos políticos de la unidad (opositora) siguen secuestradas y sus siglas entregadas a dirigentes cooptados por la dictadura”, dijo en un vídeo difundido en sus redes sociales.

Además, afirmó que las autoridades “no permitieron el regreso de los exiliados”, pese a que tres de los candidatos opositores -Tomás Guanipa en Caracas, José Manuel Olivares en estado La Guaira y Américo de Grazia a la Gobernación de Bolívar- retornaron a su país y han podido hacer campaña.

A juicio del exdiputado, “el ventajismo del régimen” del presidente Nicolás Maduro “es total”, ya que se sirven de los medios de comunicación públicos para promocionar al oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), “permiten inscripciones irregulares” y “hacen uso de los recursos públicos”.

“Nuestra posición sobre ese evento (electoral) ha sido muy firme y, en las últimas semanas, los hechos la respaldan: no hay condiciones para una elección libre y justa en Venezuela”, subrayó, pese a que la mayoría de los opositores han apoyado la participación en los comicios.

Entre quienes han respaldado la decisión de acudir a las urnas estuvo Voluntad Popular (VP), el partido que lidera Leopoldo López y en el que ha hecho Guaidó toda su carrera.

Hemos dicho que respetamos la decisión de los partidos de la unidad que decidieron acudir al proceso como herramienta de lucha, de organización y ejercicio de la mayoría que somos en Venezuela, también la de los partidos que no participarán argumentando la ausencia de condiciones”, dijo Guaidó sin referirse directamente a ninguna organización.